Los piojos han sido inseparables compañeros de la humanidad desde tiempos inmemoriales. Estos pequeños parásitos han infestado a reyes y campesinos, soldados y sacerdotes, dejando su rastro en documentos históricos, registros médicos y relatos de guerra.
Egipto: Peines de Marfil y Cabezas Afeitadas
En el Antiguo Egipto, los piojos eran una plaga tan persistente que muchas personas, incluidos los faraones, optaban por afeitarse la cabeza para evitar su infestación. Se han encontrado peines de marfil finamente tallados en tumbas egipcias, con rastros de piojos fosilizados entre sus dientes. Incluso la famosa reina Cleopatra probablemente tuvo que enfrentarse a estos parásitos, a pesar de su refinada higiene.
Roma y la Edad Media: Piojos en Togas y Armaduras
Los romanos tenían baños públicos, pero esto no impedía la propagación de piojos. Los legionarios romanos solían estar infestados debido a las largas campañas militares y la falta de higiene en los campamentos. Más tarde, en la Edad Media, los caballeros sufrían el mismo problema. Se dice que el rey Ricardo Corazón de León, durante la Tercera Cruzada, tenía la costumbre de rascarse constantemente la cabeza bajo su yelmo debido a una infestación persistente.
Reyes con Piojos: Luis XIV y Napoleón
A pesar de su grandiosidad, la corte de Versalles en tiempos de Luis XIV estaba infestada de piojos. La falta de higiene, el uso excesivo de pelucas y los elaborados vestidos de la nobleza proporcionaban un ambiente ideal para estos parásitos. Napoleón Bonaparte, durante sus campañas militares, también sufría de piojos junto con sus soldados. En la campaña de Rusia, el frío extremo no impidió que estos diminutos invasores prosperaran en las ropas de los soldados franceses.
Guerras y Piojos: De la Revolución Francesa a la Primera Guerra Mundial
Las guerras han sido siempre terreno fértil para los piojos. Durante la Primera Guerra Mundial, los soldados en las trincheras sufrían horribles infestaciones. Un testimonio de la época describe cómo los soldados británicos y alemanes pasaban horas “cazando” piojos en sus uniformes, usando velas para exterminarlos.
Conclusión
A lo largo de la historia, los piojos han sido una constante en la vida humana, afectando a todas las clases sociales. Aunque hoy en día contamos con tratamientos efectivos, estos parásitos siguen existiendo y recordándonos que, por mucho que avancemos, algunas cosas nunca cambian.